martes, 14 de agosto de 2012

Maneras y elecciones.


Hola, me llamo Alejandro y sí, soy gay, homosexual o “maricón”, como prefiráis llamarlo. Normalmente no suelo alardear de nada que tenga que ver con mi vida privada al igual que odio las etiquetas sociales que tanto daño han hecho.
El motivo de una presentación tan directa e impertinente es sencillo, es cuestión de eliminar el miedo a llamar a las cosas por su nombre. También tengo que confesar que posee una segunda intención más sencilla que la anterior. Demostrar que la libertad es un derecho y no un tabú del que tenga que avergonzarme.
Hoy puedo decir con la cabeza bien alta que me alegro de ser quien soy  y como soy. Hoy me gustaría decir con la cabeza bien alta que la sociedad me acepta. Todo gira en torno a la hipocresía y la puñetera costumbre de mostrar una cara amable a algo que a mucha gente le produce autentico asco. Aunque amigos, más asco da no poder ser feliz por no tolerar, por no aceptar que otros sean distintos o por rechazar lo que da miedo.
Ya desde muy pequeño tuve que soportar las bromas infantiles, las miradas indiscretas de esas personas que no entendían mi elección, los comentarios en voz baja de gente cobarde o incluso la vergüenza que otros me hicieron cargar. Pero, no puedo decir que he estado solo en todo esto, porque sería injusto al igual que mentira. Mis verdaderos amigos, mi familia… mil gracias.
Pero dejando individualismos aparte, quiero lanzar un mensaje o quizá el único mensaje que cabe en estas palabras. Esta dirigido a esa parte de la sociedad que nos repudia, que nos odia y que nos insulta. A esas personas orgullosas de vulnerar la libertad de actuación, a esas otras que promulgan el amor al prójimo hasta que me acuesto con ellos… soy feliz, y eso es algo que muchos de vosotros no podéis decir.  Dejad de matar el amor, independientemente del sexo que lleve y preocuparos por buscar un motivo más alentador en vuestras vidas que el de joder a los demás.
La tolerancia se hizo para usarla, no para pintarla. 

viernes, 3 de agosto de 2012

"Depender o morir"


Reconozco que no son sentimientos muy buenos los que me inspiran para escribir estas palabras. No son sentimientos de los que me sienta orgulloso, al igual que tampoco son sentimientos que yo provoco. La dependencia es uno de los mayores errores de la vida, y vosotros habéis cometido ese fallo propio de ignorantes infinidad de veces.  No me malinterpretéis, la ignorancia no la uso como un descalificativo en este caso si no como un arma tremendamente peligrosa que os ha ido matando lentamente, sin saberlo pero con precisión.
Bajo mi punto de vista (siempre), habéis hecho de vuestra vida un círculo vicioso de compañía que no os ha dejado más remedio que abandonar y descuidar lo que se presentaba a vuestro alrededor. Porque en la vida se toman decisiones y esas decisiones siempre traen consecuencias y costes. Unos costes desproporcionados quizás, pero es lo que se consigue al trabajar la exclusión.
Sinceramente, jamás podré entender vuestra actitud. No os condeno ni os juzgo por ello porque yo soy el primero que ha cometido, que sigue cometiendo y que seguirá teniendo errores. Pero eso no quita que como persona opine y mi opinión es clara. De los errores debemos aprender, pero vosotros de este error no habéis aprendido absolutamente nada.
Ya esto se acaba y con ello mis esperanzas para ver un cambio. Espero que no os arrepintáis de vivir como lo habéis hecho, porque sin querer habéis hecho daño y no solo a mí. Como os decía antes, las decisiones tienen consecuencias, consecuencias tan negativas como la mismísima soledad.