Momentos como los vividos en los últimos
tres días son por los que merece la pena vivir. Personas como las que conocí en
ese periodo tan efímero de tiempo, son por las que merece la pena sonreír. Como
ya he dicho en anteriores publicaciones, mi vida ha sido corta pero
tremendamente intensa. He vivido de manera imparable y cambiante, de manera que
ninguno de mis días ha sido parecido al anterior, de manera innovadora e
incluso aventurera. Pero señores, esta vida no deja de sorpréndeme.
Hace poco más de un mes, un señor
de voz arrolladora me llamó para comunicarme que había sido seleccionado para
representar a canarias en las olimpiadas nacionales de economía. Mi alegría no
pudo ser mayor, aunque por aquel entonces poco imaginaba acerca de la tremenda
experiencia que me esperaba.
El día de viajar hacia Albacete
se acercó y con él unos nervios un tanto curiosos. No por el examen de la fase
nacional ni tampoco por una clasificación muy poco probable, si no por las
personas que allí me encontraría. Después de estos tres día sonrío al pensar lo
gran ignorante que era, al no saber ni por asomo lo que la vida me tenía
preparado.
Queridos lectores, tengo que
reconocer que no me alcé con el título de los diez mejores “economistas” de
España (Mi compañero Miguel sí, y desde aquí le felicito), aunque entré en otra
clasificación mucho mejor. No obtuve los
1.200 euros de premio para los clasificados, aunque el que yo me llevo es de
valor incalculable. La amistad es algo que no tiene precio.
Itzíar, Miguel, Juan, Nacho,
Tamara, Cristina, Cecilia, Angel’s… son solo algunos de los nombres que
compusieron una de las mejores experiencias de mi vida. Muchas gracias por
haber hecho que mi paso por esa ciudad un tanto triste fuera inolvidable, por
hacerme reír hasta reventar, por haberme mantenido en vela a las cuatro y media
de la mañana con historias propias de películas, por haberme hecho sentir
especial.
Ya lo decía Richard Bach “Nuestra
amistad no depende de cosas como el espacio o el tiempo”. No importa la distancia, no importa el tiempo
que pase hasta volver a verles (cosa de la que estoy seguro), siempre les
recordaré como esas personas que hicieron que disfrutara tres días como si
fueran toda una vida. Mil gracias de una persona que les recuerda con el mayor
cariño que se puede recordar a alguien. Mil gracias de vuestro amigo, “el
canario”. Les quiero.

Jooooo! Alex que bonito!
ResponderEliminarNo se como seguirte en el Blog, soy un poco inexperta en esto, cuando consiga la manera lo hago!! estoy probando eeh jajaja
Es precioso lo que has escrito! Como ya te he dicho te voy a echar un montonazo de menos! ojalá hubiesemos contado con más tiempo! Espero reencontrarme contigo en el futuro!