Reconozco que no son sentimientos muy buenos los que me inspiran para escribir estas palabras. No son sentimientos de los que me sienta orgulloso, al igual que tampoco son sentimientos que yo provoco. La dependencia es uno de los mayores errores de la vida, y vosotros habéis cometido ese fallo propio de ignorantes infinidad de veces. No me malinterpretéis, la ignorancia no la uso como un descalificativo en este caso si no como un arma tremendamente peligrosa que os ha ido matando lentamente, sin saberlo pero con precisión.
Bajo mi punto de vista (siempre), habéis hecho de vuestra vida un círculo vicioso de compañía que no os ha dejado más remedio que abandonar y descuidar lo que se presentaba a vuestro alrededor. Porque en la vida se toman decisiones y esas decisiones siempre traen consecuencias y costes. Unos costes desproporcionados quizás, pero es lo que se consigue al trabajar la exclusión.
Sinceramente, jamás podré entender vuestra actitud. No os condeno ni os juzgo por ello porque yo soy el primero que ha cometido, que sigue cometiendo y que seguirá teniendo errores. Pero eso no quita que como persona opine y mi opinión es clara. De los errores debemos aprender, pero vosotros de este error no habéis aprendido absolutamente nada.
Ya esto se acaba y con ello mis esperanzas para ver un cambio. Espero que no os arrepintáis de vivir como lo habéis hecho, porque sin querer habéis hecho daño y no solo a mí. Como os decía antes, las decisiones tienen consecuencias, consecuencias tan negativas como la mismísima soledad.
Me encantas, escríbeme un libro.
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