Me sorprende la velocidad con la que cambia el mundo. No soy lo mismo que ayer, no seré lo mismo mañana. De esta manera un tanto caótica se prevé que cambie mi vida en los próximos meses. Me asusta y me aterra.
La vida continúa y con ella continuamos nosotros, de manera fiel y leal aunque dejemos por el camino ciertos privilegios. Sabios dicen que crecer es evolución, aunque también es dejar, abandonar para volver a comenzar.
Son tantos años, tantas cosas que mi mente no alcanza a recordarlas todas pero mi corazón jamás olvidará todo lo que me habéis enseñado. Me han hecho reír, llorar, saltar, gritar, bailar, correr, amar, odiar, cantar, soñar… y todo de manera gratuita (cosa poco abundante en los tiempos que corren). A cambio les he intentado dar lo mejor de mí, en cada momento y en cada segundo aunque a veces no siempre han visto mi mejor faceta. Pero para eso embarcamos juntos hace años en lo que la amistad conlleva, para aprender de vuestra mano a ser una mejor persona. Lo habéis conseguido.
A modo de agradecimiento solo me cabe esperar que después de años, continuemos queriéndonos como hasta ahora lo hemos hecho; juntos. Os quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario