Un día atípico del mes dominado por el sol conocí al origen
de mi felicidad en el último año. Lo extraño no fue él quien, ni el donde y
quizás tampoco lo fue el porqué. Digamos que no hubo nada relevante, nada
premeditado ni pensado, nada sentido ni vivido con anterioridad. Fue único,
mágico, singular. Fue en una décima de segundo, en un flash veloz que no me
permitió parar, en un suspiro fugaz que me dejó sin habla.
Ese momento fue indescriptible, mi mirada chocó con la suya,
la música sonaba de fondo y mi corazón iba al compás de aquel baile de locura
que brotaba en mi interior. Desde ese
mismo instante querido, supe que sería especial.
Casi un año después, los dos chicos de teatro de barrio han
cambiado para formar una sola persona, en un único escenario, en un único
sentimiento. Me otorgaste fuerza para dar el paso más importante de mi vida, me
regalaste ilusión cuando el desengaño me la había robado, me diste un beso para
darme aliento en aquellas noches de verano, de otoño, de invierno, de vida.
Ya los vientos del quinto amanecer venían prediciendo que el
mundo conocería una historia de amor fuera de lo común, un cuento de niños que traspasaría
la barrera del sexo, las dificultades de la enemiga de la felicidad y sin decir
que nada sería fácil, porque no lo ha sido.
Mi amor, el gran amor: Con la lucidez que me puede otorgar
un trozo de papel y un bolígrafo te escribo para en primer lugar, decirte que
te quiero. La sociedad cada vez oye menos la expresión por excelencia del amor
y me parece que es algo importante el dejar constancia de que te amo, por
encima de todo.
En segundo lugar quiero expresarte, a mi modo, que eres mi
héroe favorito. Eres ese gigante que ha pasado por encima de problemas con
espinas, esa persona que a sus 19 años ha tocado la amargura y la tristeza de
pleno, ese joven que ha tratado con la guerra del miedo y con la destrucción de
la incertidumbre. Pero a pesar de eso, sigue sonriendo como un niño y eso mi
amor, solo lo hacen los grandes.
No quiero decirte con esto que todo este hecho, los
problemas solo comienzan y la vida solo ha dado sus primeros pasos. Es por eso
por lo que mi mayor deseo para ti es que continúes adelante con todo lo que la
vida te depare y que sigas teniendo esa fortaleza propia de corazones
blindados.
Por último y a modo de despedida quiero que esta sensación
de amor que tengo hacia a ti quede plasmada en este blog, porque al fin de
cuentas es eso lo que hago, compartir y plasmar emociones. Recuerda que somos
diferentes, siempre y a ojos de la sociedad seremos diferentes pero mi
compañero, amigo, amor, en la diferencia siempre encontraremos la manera de ser
fuertes, felices y valientes.
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