Es criminal, abusivo, injusto e
inhumano. No entiendo en que tiempos vivimos, si en aquellos donde los “politicuchos”
hacen del mundo algo pequeño o aquellos donde los grandes, la sociedad en su
conjunto, duerme de manera profunda.
Entiendo que existe una crisis
económica generada por una panda de inútiles, entiendo que nuestros días son
cada vez más pobres o que la situación de desesperación solo aumenta con el
paso del tiempo e incluso puedo llegar a entender que nuestro “querido”
gobierno prefiera apostar por la austeridad antes que por el crecimiento.
Ahora, de la austeridad a la injusticia hay una brecha enorme que distingue y
deja ver el color de mierda que lleva nuestro país.
Subida de tasas universitarias,
recorte de personal docente, subida de impuestos, recorte de becas, recorte en
sanidad, inmigrantes desatendidos, reforma laboral digna de animales, supresión
de las ayudas al desempleo… ¿Le queda algo por hacer? ¿Algún insulto más? ¿Algún
otro atropello? A sí, me olvidaba. Nuestra santa sede, nuestros curas y nuestra
religión que no pasen hambre por dios, a ellos ni un céntimo de recortes. Cuando
tengas hambre, siempre te quedará la fe.
Y nosotros, fieles seguidores de
nuestra bandera, aunque compartamos un huevo frito entre tres (ya lo dice el
dicho) nos sentamos a esperar a que la situación cambie. Nos conformamos con la
excusa de que “es necesario” que nos recorten hasta las vocales de nuestros
nombres, nos quedamos mirando cómo se pasan por el forro de sus partes nobles los
derechos por los que han luchado generaciones y generaciones. Nos alienta
pensar que la austeridad nos salvará, cuando esto solo puede ir a peor.
Pensaba que vivía en un país
diferente. Imaginaba que nosotros reaccionaríamos ante una oleada de injusticia
como la que vivimos y que nos alzaríamos con un grito ensordecedor ante
aquellos que piensen que somos peones de sus planes. Pero nada más lejos de la
realidad, esperamos pacientes a que nos atraquen plácidamente, a que nos roben
sin contemplaciones.
Hoy, la dueña de Europa y la
mejor amiga de los recortes, Angela Merkel, ha anunciado que ella y su séquito se
suben el sueldo un 5,7%. A eso lo llamo yo austeridad en su pleno significado.
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