No tengo una historia que contar.
No tengo ese sentimiento que tanto me atrapó. Carezco de todas las ganas por
impulsar algo muerto, algo incierto y apagado.
No se trata de buscar culpables,
probablemente no los haya. Tampoco consiste en desprestigiar nuestros recuerdos
ni nuestras vivencias, de ellas aprendí y logre sacar a flote parte de mi
personalidad. Pero las cosas mueren, se marchitan y caen en el olvido. El círculo me asfixió, el desinterés me agotó
y la incertidumbre propició que tirara la toalla. Contra todo pronóstico, lo
que un día llegó a ser mi salvación hoy me quita vida. Porque incluso las
piedras más duras terminan cediendo.
La vida se ha encargado de echar tierra
de por medio, de cerrar esas heridas que tanto han dolido y de poner distancia
y olvido. Aunque tu recuerdo me golpea de manera permanente, aunque aún escucho
tu voz, aunque aun siento tus abrazos y tus palabras… No quiero seguir
caminando de la misma manera, no seguiré con algo que me roba.
Sé que eres una persona sensata,
una persona crítica y fiel a sus principios. Por eso te pido que entiendas que
es inútil por ambas partes luchar por algo que no nos aporta nada, por algo que
ha ido muriendo con el paso del tiempo. Y también quiero que sepas que no fui
yo el que comenzó esto aunque admito que lo alimenté. Siendo un poco egoísta,
creo que mi único error ha sido el no tener el valor para terminar con esto
antes. Porque el daño no lo he causado yo.
Esta es una de esas despedidas
que nunca tuve, es un paréntesis en nuestros caminos, es un final para dar paso
a un nuevo comienzo, sin ti. No sé si mi elección es la correcta, no sé si las
consecuencias serán las esperadas al igual que tampoco sé si me arrepentiré en
un futuro. Pero supongo que esto es la vida, elección, cambio y superación.
Espero que sientas lo que siento, espero que comprendas y aprendas de nuestros
errores.
Esto se acaba aquí.
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